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El viaje de una familia cubana a los EE. UU. mediante el Humanitarian Parole

21 jun 2026

En busca de un patrocinador

Mi nombre es Luis, tengo 34 años, y mi esposa Carla, de 31, junto con nuestros dos pequeños, María y Juan, emprendimos recientemente el desafiante viaje desde La Habana hasta Miami mediante el Humanitarian Parole. El primer obstáculo que enfrentamos fue encontrar un patrocinador. Contactamos a amigos de la familia y a diversas redes de apoyo, y tras varias semanas, tuvimos la suerte de conectar con un grupo comunitario en Miami que estuvo dispuesto a ayudarnos. El alivio de encontrar un patrocinador fue enorme, pero eso era solo el comienzo.

Cómo obtener la autorización de trabajo

Una vez que llegamos a los EE. UU., el siguiente obstáculo fue obtener la autorización de trabajo. Nos dijeron que esto podría tardar meses y, en efecto, se sintió como una eternidad. Presentamos nuestras solicitudes con prontitud, pero luego comenzó la espera. No puedo enfatizar lo suficiente la importancia de contar con apoyo económico durante este período; ojalá hubiéramos estado mejor preparados para la espera. Después de aproximadamente cuatro meses, finalmente recibí mi permiso de trabajo, pero el de Carla tardó dos meses adicionales debido a un error en su solicitud que tuvimos que corregir.

Consejo 1: Verifique cuidadosamente todos los formularios de solicitud para detectar errores antes de presentarlos y así evitar retrasos.

Cómo encontrar nuestro primer apartamento

Con la autorización de trabajo en mano, el siguiente paso fue encontrar un lugar donde vivir. Miami es una ciudad vibrante, pero conocida por sus elevados precios de alquiler, especialmente para los recién llegados sin historial crediticio. Dependimos en gran medida de las recomendaciones de nuestro patrocinador y de grupos comunitarios locales que nos ayudaron a encontrar un arrendador dispuesto a alquilarnos a pesar de nuestra falta de historial de arrendamiento. Era un apartamento pequeño y modesto, pero era nuestro propio espacio, y eso significó todo para nosotros.

Consejo 2: Conéctese con comunidades y organizaciones locales; pueden ser de gran valor para encontrar arrendadores dispuestos a alquilar a nuevos inmigrantes.

Los gastos inesperados

Una de las mayores sorpresas fue el costo de vida. Si bien estábamos algo preparados para el alto precio del alquiler, otros gastos, como la atención médica y el transporte, se acumularon rápidamente. Tuvimos que ajustar nuestro presupuesto varias veces, reduciendo los gastos no esenciales y buscando formas de ahorrar en comestibles y servicios públicos.

Consejo 3: Elabore un presupuesto detallado antes de llegar y ajústelo según sea necesario una vez que esté más familiarizado con los precios locales.

Reflexiones sobre nuestro nuevo comienzo

Mirando hacia atrás, el camino ha estado lleno tanto de victorias como de desafíos. Cada paso adelante, desde la obtención de nuestros permisos de trabajo hasta la mudanza a nuestro primer apartamento, se sintió como una pequeña victoria. Sin embargo, los retrasos, el estrés de la incertidumbre y los gastos inesperados fueron obstáculos reales que tuvimos que superar. A lo largo de todo este proceso, mantenernos conectados con otros migrantes y grupos de apoyo locales fue fundamental. Nos brindaron consejos y, a veces, simplemente alguien dispuesto a escucharnos, lo cual marcó una gran diferencia.

Si bien el camino no fue fácil, estamos agradecidos por las oportunidades que tenemos por delante y por la posibilidad de construir una nueva vida aquí en los EE. UU. Tenemos esperanza en lo que el futuro depara para nuestra familia.

El viaje de una familia cubana a los EE. UU. mediante el Humanitarian Parole — Nomad Immigration Services